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Los 10 +1 motivos para visitar el Matarraña en el mes de febrero

Beceite - La Fábrica de Solfa

Panorámica de Beceite · Jordi Ferrer Ber


Propuesta de dos días, para cualquier fecha del mes de febrero, solo para evadirse y conocer la esencia del Matarraña


 

  1. Poder disfrutar de la tranquilidad del nacimiento del río Matarraña, el Parrizal de Beceite.
  2. Saborear el aceite virgen de oliva recién exprimido, nos despierta las papilas gustativas.
  3. Escuchar los sonidos de los pájaros, del agua, de las hojas y de la gente.
  4. Pasear por las calles de los pueblos y convertirse en el único protagonista en ese momento.
  5. Calentarse al lado de la chimenea y observar cómo arde el fuego de leña de encina.
  6. Contemplar un magnífico espectáculo del atardecer en el poblado ibérico de San Cristóbal de Calaceite.
  7. Descubrir la personalidad de los vinos de garnacha del Matarraña.
  8. Gozar de la intensidad de la luz que ofrecen los paisajes del territorio.
  9. Contar con una óptima temperatura para poder realizar cualquier tipo de actividad: senderismo, ciclismo, trail running, y un largo etcétera.
  10. Observar la oscuridad del cielo y recrearse con las estrellas.
  11. Deleitarse de todas nuestras Historias Gourmet del restaurante, y descansar en nuestro hotel familiar La Fábrica de Solfa.

 


2 noches de alojamiento en régimen de media pensión, 288 € por pareja (IVA incluido)


Descubre el Matarranya: Cretas

Iglesia parroquial de la Asunción. Esta impresionante fábrica manierista es el edificio que mejor define el perfil de Cretas. Levantada en el siglo XVI, la iconografía de su portada es muy interesante. Sobre la puerta se representan las figuras de San Pedro y San Pablo ambas enmarcadas en círculos. Sobre ellas un friso con bajorrelieves representando la pasión y la muerte de Jesús. Durante la guerra civil sufrió un considerable expolio perdiendo gran parte de su decoración interior, recuperándolo lentamente en los años posteriores hasta 1983 cuando la iglesia de la Asunción es declarada Bien de Interés Cultural.

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La Plaza Mayor. Es el centro neurálgico de la vida social en Cretas, un auténtico crisol de la historia del municipio y su punto de reunión más destacado. Lo más característico de la plaza es su magnifica columna central, originaria de 1584 y construida probablemente para un futuro edificio consistorial del que Cretas carecía en aquel momento por pertenecer administrativamente a Alcañiz. Sobre ella, el antiguo escudo de la población, la cruz de la orden de Calatrava, fundadores cristianos de Cretas y señores de la misma hasta el siglo XV. El cordero pascual, símbolo eclesiástico posiblemente asociado al periodo de señorío del obispado de Tortosa. El resto de la plaza esta formado por edificios nobles, algunos existentes ya en el siglo XV.

La casa Turull. Recibe su nombre de esta familia ilustre de constructores de órganos para iglesias que, además fueron responsables de la construcción de ocho de los más relevantes edificios de la población, entre ellos la Casa Huesa, la casa de Alfonso Celma y por supuesto la gran casa señorial que nos ocupa, fechada en 1746 y con un espléndido balcón de ménsulas decoradas con forma de cabezas.
Portal de San Roque. Como en otros lugares de la comarca, el poder de este santo es invocado como protección contra epidemias y enfermedades, especialmente la peste que Cretas sufrió a lo largo del siglo XVII y que motivó la construcción de esta capilla y el “hospital” que ocupaba el mismo edificio.

Ermita de la Misericordia. Alejada del núcleo urbano y rodeada de cipreses, su historia puede ser incluso más antigua que la de la propia iglesia, ya que hay indicios que apuntan a que la ermita se construye con parte del antiguo templo que se levantaba en la parta alta de Cretas desde el siglo XIII. En 1741 se amplió la construcción dada la importancia que la ermita estaba adquiriendo por las diferentes epidemias que asolaron Cretas y por su proximidad al cementerio donde se enterraban las víctimas. Para acceder hasta la misericordia había una “vía sacra” que conectaba el pueblo con la ermita.

La Prehistoria. En 1903, el arqueólogo calaceitano Joan Cabré, descubrió en el barranco del Calapatar las figuras de unos ciervos pintados sobre la llamada “roca dels moros”. Poco después, descubrió nuevas figuras en el abrigo “dels Gascons”, en el mismo barranco. Estos hallazgos significarían el principio del estudio del llamado Arte rupestre levantino.
Asimismo, en el barranco del Calapatar y en sus alrededores se concentran gran número de asentamientos ibéricos: los poblados de Els Castellans en Cretas, el poblado de San Antonio de Calaceite y el poblado de San Cristóbal en Mazaleón serían los más representativos.